Asmodeo
Vamos a sacar los demonios que traemos dentro.
Estos demonios que me incitan a hacer cosas
de las que creo que no me arrepiento.
Esas cosas que me hacen sentir hermoso, adorado, soberbio.
Soy ídolo de muchos,
manjar de nadie.
Me entrego a quien quiero,
soy manjar que no prueban dos veces.
Soy ese aroma embriagante
que anhelan los cansados de la vida.
Soy ese pecado que todos esconden.
Quiero ser temido y amado.
Que no exista quien me resista.
Que caigan a mis pies por querer ser parte de mí.
Solo unos pocos han podido tenerme
Solo para ser espina punzante.
Han preferido sufrir a perderme.
Los vi llorar sangre y sudar frío.
¡Inclínense delante de mi belleza!
Besen el pavimento que piso.
Encapsulen mis palabras y mis suspiros,
que sean reliquias y luz en sus vidas.
Soy agua entre los dedos,
fugaz como disparo en la eternidad,
permanente cicatriz en el corazón.
Soy eso y otras cosas peores,
vanidad personificada, carne intocable, muerte eterna…

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