Recuerdos de arena
Ya desperté de la pesadilla, la pesadumbre del mal sueño ya se fue y veo hacia atrás y me pregunto ¿Es en serio, Omar? Y es sí, fue en serio. Parece un estado en el que estuve hace años. Me da risa la intensidad del vacío que sentía y que ahora, días después, ya no siento casi nada. Tal vez fue la superficialidad de la relación amistosa que teníamos, no había piso, centro, “carnecita” como decimos acá; pero quisiera a partir de la nada que siento poder construir algo.
Hay veces que veo algo en redes y pienso “a él le gustaría esto” pero no se lo envío porque ya no hablamos; sin embargo, no percibo una barrera que me impida hablar con él. Son mis nada de ganas, ahora mismo, de tener q entablar un diálogo con el pasado. Quiero hacerlo en mi presente, en 0 para iniciar una gran amistad con alguien con quien tengo mucho en común.
Quiero ese amigo que le guste lo que a mí me gusta, que podamos salir a tomar sin que eso implique besarnos luego. Quiero compartir mi vida con alguien que siente como yo porque es varón y que no quiera nada conmigo, como lo tuve alguna vez con Jorge. Ese pedazo de idiota tenía que irse lejos y dejarme tremendas desgracias porque no está. Ay, Jorge, después de mucho tiempo siento que te necesito para hablar. Pero bueno, en algún momento conversaremos de esto, él y yo, y nos reiremos.
Seguimos… quiero un amigo, urgente. Con quien pueda hablar y salir. Una amistad sana, de par de zorras viejas y con ganas de vivir tranquilos el tiempo que nos queda solteros y felices. Solo daré un paso más por esa amistad con él, un intento más para recomenzar o dejarlo pasar. Solo uno y se decide: luchar o seguir.

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