Intenso Diciembre


Por más intentos desesperados que tuve por escribir en diciembre, no pude, fue un mes muy pesado, no tuve amores que me descalabraron el cerebro, no tuve penas del corazón. Fue un mes en que se juntó todo: tristezas, enfermedades, golpes, triunfos, llegadas y despedidas. Fue todo un conjunto de emociones que me agotaron demasiado. Cada vez que decidía escribir el sueño u otras intenciones se adueñaban de mí.
Comencé diciembre con un conflicto. Mi amiga Paola del teatro, quien tiene un poco de muchos problemas se peleó conmigo cuando salimos por Miraflores, fue la única mujer en mi vida que he perseguido de tal forma. Felizmente solo fue una amiga.

Mi amigo del teatro, Alonso, se confesó conmigo de que salió con un chico y que su felicidad en el amor no se encontraba con alguien del sexo opuesto sino simplemente con alguien. Por si acaso, ese chico llamado Alonso era el hetero que me gustaba. No fue fácil aceptar la situación que había salido con un chico que no era yo, además era un feo asqueroso llamado Álvaro que yo conocí bien.

Llego mi noche de teatro, en esa semana me pasó de todo, me esguince el pie (hoy, 3 semanas después aun me duele) me resfrié, perdí la voz, fue horrible, sin embargo todo salió hermoso. Los nervios, el estrés, mis ganas de sobresalir, fueron la receta perfecta para mi presentación (súper humilde yo)… pero me sentí genial, tan liberador tan bello el aplauso, amo el escenario, ese es mi lugar. Ahora a cantar.

Llego mi tía y mi hermano del extranjero. Mi hermano ahora vive conmigo, ya no es laico consagrado. Ahora vive para joderme la paciencia. Una lástima, pero así viví 15 años, esta vez serán 2 meses, aun así me gusta tenerlo cerca. Mi tía ya partió, solo se quedo para las fiestas, ella y su esposo cubano se quedaron un par de semanas por acá. Más que suficiente. Una sobrina perdida que nos encontró, se ha unido a la pandilla. Mayra de 21 años es la nueva prima de la mancha.

Este será el párrafo más triste, hablare de la enfermedad de mi mamá, no he querido hablar de esto en el blog porque siento que escribir es una manera de inmortalizar mi vida y mis recuerdos, esto es algo que quisiera olvidar pero no puedo. Para tener momentos felices, hay tener algunos tristes. La ausencia de luz es una parte necesaria en la vida. Pues bien, mi mamá tiene cáncer, es incurable e inextirpable debido a algunas complicaciones en los órganos, así que mi mamá es una bomba de tiempo.

Estos días mi mamá ha estado internada y lejos de mi casa y lejos de mí y mi familia. Todos la extrañamos, felizmente mañana le dan de alta y estará con nosotros. La quiero mucho y he llorado demasiado el año pasado y más que nada, diciembre por ella. Por ella deje de ser pastelero para dedicarme a suplirla en su trabajo. Ahora soy administrador. Poco a poco estoy aprendiendo a ser como ella de eficiente aunque no dejo de hacer dulces de vez en cuando.


Tengo que decir que diciembre fue un mes muy intenso de emociones, prefiero mis nostalgias y penas de amor a tantas subidas y bajadas de emociones, tengo que reconocer que de vez en cuando me ponía algo melancólico por cierta persona que conocí en diciembre y que me trae recuerdos muy felices. Momentos que no volverá… pero tengo toda una vida para crear recuerdos mejores.


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