Días con Esteban II: leyendo entre líneas

Como dije han sido pocos días pero muy lindos a su lado, sin embargo me he dado cuenta (por fin) del fracaso de mis últimos intentos por tener una pareja. Muy aparte de que los últimos 3 “intentos de pareja” fueron 3 pelmazos que tenían más problemas de los que yo podía manejar, he encontrado el factor determinante de MI fracaso y creo que es algo que me golpeaba en la cara a cada momento y que yo no quería verlo: mi inseguridad, que es parte de algo mayor: mi inmadurez emocional.

Cuando he estado con Esteban, los momentos se me pasaban rápido, no sentía el tiempo con él. Una vez que se iba y me “dejaba de lado” por hacer otras cosas, el “abandono” que podía percibir era tal que me arrepentía de haberlo conocido, pensaba que era uno más del montón, que no valía la pena soportar tal “sufrimiento” de nuevo y toda clase de pavadas que se me ocurrían en ese momento. Eran historias depresivas tras historias depresivas que se me ocurrían y no tenían sentido.

Había momentos en los que sus mensajes eran cortantes y no tan melosos como yo quisiera que fueran, a pesar de que el día anterior me haya repetido hasta el hartazgo que se moría por estar conmigo, eso me hacía pensar y pensar y pensar, y no cosas bonitas. Veía los detalles más insignificantes como si fueran una cachetada a mi amor sincero. Hasta ahora estoy tratando de lidiar con eso; no puede escribirme a cada rato, eso lo sé. Me habla de vez en cuando y cuando lo hace me siento genial porque se acuerda de mí. Pero por ejemplo ahora no me ha hablado en un par de horas y ya estoy imaginando que está con otro, que todo lo que me ha dicho es mentira, y más estupideces.


A ese punto de demencia he llegado. Es por eso que hace una semana decidí tratarme más profesionalmente, he decidido que necesito terapia, urgente. Al menos para sobrellevar mi condición y quererme más a mí que a la persona con la que estoy. Porque ese es el primer paso, amarme a mí antes que a nadie más, para poder amar a otros y empezar con una relación de adultos. Me siento como un adolescente aún y ya tengo casi 25. Trataré de mejorar. NO. Voy a mejorar. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Once again...

Afirmando camino

Último sol de mi 2015