Sacrificio y recompensa

Hoy fue un día digno de ser recordado. Un día que pudo ser de muchas formas, pero por azares del destino y por cuestiones familiares sucedió de esta manera. Tendría que relatar esos detalles que no tienen mucha importancia pero que, de cierto modo, me ayudarán a responder muchos ¿Por qué? O no sé.

Amanecí muerto de frío en pleno verano. Yo, muy machote me dije “dormiré sin abrir mi cama, encima de las colchas” pero no sabía que las noches a estas alturas del verano eran tan frías. Me levanté para irme directo a que la ducha y de ahí al trabajo. Al llegar al trabajo, quise usar mis lentes de sol ya que iba a comprar algo y se habían roto. Tuve que ir a comprar un par.

Llego a mi casa luego del trabajo y le llevo galletas a mi amigo que es cura y vive al lado de mi casa. 
Me toca el almuerzo, termino de almorzar y me dispongo a descansar y comienza el verdadero problema: mis primos que están pasando por una etapa fea en su matrimonio están peleándose horrible y quieren que vaya a traducir algunas cosas (mi primo se casó con una mujer australiana y no domina aun muy bien el inglés). Fue todo un problemón que felizmente, luego de hablar con los 2 de manera casi terapéutica, se solucionó. Me doy cuenta que soy bueno para dar terapias, y lo digo en serio. Pero ¿Quién me la da a mí?

Mientras que la terapia sucedía yo perdía planes, tuve que cancelar el ir a ver a mis amigos al teatro, debido a que hoy era su muestra, también una salida con mi amigo Jorge con quien iba a ir a bailar. Tenía un poco de cólera, pero todo cambio cuando me llamaron al celular, había un número larguísimo (0087077232…) pensé que alguien del extranjero se estaba equivocando, ya que, la única persona que me llama a mi celular desde el extranjero era la prima a la que le acababa de dar la charla marital.

Contesté intrigado:
-¿Aló?
- Aló, Omar. Omar, soy Esteban.
-ehh blee jee brrr Este… uhpeee
-jaja, si, Esteban, desde La Antártida.

Fue como si la habitación entera desapareciera, estaba emocionadísimo. Fue hermoso recibir una llamada de él. Mira las casualidades de la vida, justo no voy al teatro y justo él llama. Si hubiera ido, no haría sido capaz de recibir la llamada. En mi cabeza repetía “me está llamado Esteban” “Omar, Esteban esta hablándote”. No lo podía creer. Pudimos hablar 2 minutos o menos en los que me dijo:
- (…) hubiera querido traer más fotos tuyas de Facebook, sigo leyendo tus conversaciones conmigo, te extraño mucho y pienso demasiado en ti. Por favor, espérame…

Yo no tenía palabras para expresar lo halagado que estaba por llamarme. Fue hermoso. Yo que justo estaba teniendo pensamientos que no eran para nada simpáticos como: ha conocido a alguien más por allá o se va a aburrir de esto. Pero ¡No! Piensa en mí y me espera. Le hice saber que hago lo mismo, que lo extraño mucho y que le espero.


Así sucedió, ahora me siento orgulloso de mi mismo porque pude solucionar un problema de amor y me llamó el chico a quien le he puesto todas las esperanzas de mi corazón. Dentro de todo, ha sido un día para recordar y que valió la pena vivirlo. La vida me sonríe. 

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