Volviendo a desahogarme


Bueno, vuelvo a utilizar mi paño de lágrimas (este blog) una vez más. Han pasado 4 años y medio desde que escribí mi último post acá. Me acuerdo de que estaba decidido a cambiar mi vida y volverla mas santa. Como leo, en mi último post, sabía que esto iba a causarme problemas porque quería entregar amor y tener pareja y por otro lado quería entregarme por completo a Dios, es decir, juntar agua y aceite con un sorbete de papel.

No me fue mal al comienzo, estaba decidido en mi 2015. Tanto que hacer y vivir, ya no tenía la necesidad de buscar pareja, cuestión que me resultaba muy angustiante y encima con padres que no sabían sobre mi orientación era como jugar a policías y ladrones y yo era de ambos bandos.

El 2016 y 2017, incluso mi 2018 resultaron ser años buenos, o sea, sin muchas sorpresas en el ámbito amoroso. Con unos pequeños tropiezos con un chico y un sacerdote. Algo que contaré mas adelante. Sin embargo, la locura pura y cruda vino a finales de 2018 cuando volví a ver a alguien que quizás no he mencionado antes: Christian. Si, un Christian de nuevo, porque a mi vida llegan de a 3; primero sucedió con Jorge que vino mi ex, luego otro y otro más en varias versiones. Ahora llegaba el último de mis Christian y este para quedarse. Los otros 2 para ese entonces ya los había sacado de mi vida. Uno por tonto y otro porque abusó de mí (el sacerdote - nada digno de mención ahora).

Bueno, vuelve Chris a mi vida luego de 4 años en los que ambos pasamos cosas, pero él llevó la peor parte. Recuerdo haberlo conocido en el 2014 (¿o 2013?) cuando lo vi en casa de mi amiga Maja y pues quedé encandilado por cómo era y cómo se vestía, luego lo vi en el 2015 con su pareja; y ahora lo volvía a ver en el mismo lugar, solo, fumado y yo, borracho. Pésima combinación.

Una cosa llevó a la otra y yo, de dar consejos de cristiandad en la misma reunión donde nos reencontramos, termino besándolo en su carro en la puerta de mi casa. Les digo, muy mala combinación.

Pasaron 16 meses y luego de una relación exitosa (la más bonita que he tenido) a pesar de haber sido una montaña rusa de emociones encontradas, le di fin y fue un dolor que hasta ese momento no había sentido. Decirle “adiós” a alguien que amas es horrible y fue porque me volvió mi sentir católico y quería volver a confesarme y volver a la iglesia a comulgar y todas esas cosas que dejé al decidir comenzar la relación con Christian.

Justo termino mi relación con él y comienza la pandemia y la situación de emergencia en Lima y nadie puede salir y no puedo salir de mi distrito (el vive en otro) algo que, creo, es bueno porque me impide llegar hasta él y él a mí así que él vivió su etapa dura solo; y como yo tengo efecto retardado para el dolor porque soy maestro en encubrir cosas, a pocos días de llegar al día 100 de haber terminado con Chris, estoy hecho mierda.

Han sido 3 o 4 semanas en las que he llorado mis ojos porque ya no tenía lágrimas. Han sido las peores semanas en años, mucho peor que mi rompimiento con Jorge (revisar comienzos del año 2012). Siento que la vida se me va en llanto.

  • ·        Punto positivo: bajo de peso, puedo pensar ahora solo por mí y ya no en pareja, mas libertad al decidir, vuelvo a la Iglesia (que por ahora están todas cerradas por pandemia).
  • ·        Punto Negativo: siento que estoy dejando al chico de mi vida, tal cual cómo lo imaginé tantos años en cada escrito que publiqué en esta página y me estoy quedando calvo.


Me siento demasiado triste, no puedo pensar bien, odio mi casa, mi cuarto; todo me recuerda a él, no puedo salir ni a caminar. De verdad que vivo en la miseria y encima como creo que él ya lo superó entonces pienso que ya está buscando chicos y metiéndose con todos. Tiene derecho, porque obvio, han pasado casi 100 días y puede hacerlo, pero yo muero lentamente.

Hoy he soñado con Chris y me he levantado llorando a mares, mi tarde ha sido patética y hubiera sido peor si es que no hubiera tenido clases de catequesis en las que me distraigo (Gracias, Dios. Alguna te tenías que hacer). Sin embargo, ahora estoy escribiendo porque ya no se que serie ver, ya no puedo jugar PlayStation porque no me atrae. Quiero hablar con alguien que me entienda y ese es Chris que ahora ya no está disponible para conversar porque YA HEMOS TERMINADO.

Quisiera hacer un videoblog, pero me da roche así que recurro a mi útil y fiel escritura, mi diario que aguanta todo… En estos precisos momentos escucho mi celular timbrar porque ha llegado un mensaje de WhatsApp y muero por salir del baño (porque estoy escribiendo en el baño) y ver si es él quien me escribe. No lo haré…

Hoy, que me levanté con pésimo humor, llamé a un sacerdote que me había recomendado un señor que pasó por el mismo problema que yo. Y sentí que en algo había mejorado mi estado de ánimo, pero después lloré más y quedé igual como me levanté. Me dijo que puedo ir a verle el sábado que viene para darme consejos y hoy es domingo (¿Algo más Dios?) quería el consejo el mes pasado, pero ahora tengo que esperar 6 días que espero se pasen rápido.

Todo ha cambiado, ya no tengo 21 como cuando empecé a escribir acá. Tengo 30 y avanzando. No tengo los 30 que hubiera esperado y, a estas alturas, no sé si los cambiaría por otros. La indecisión duele, pero la ignorancia duele menos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Once again...

Afirmando camino

Último sol de mi 2015